Aquel Madrid que enamoró a Jacinto

Aquel Madrid que enamoró a Jacinto (1965-1968) 


Cuenta Jacinto que aquellos tres años de ruptura, de vivir con la famila a hacerse independiente, fueron los tres mejores años de su existencia. Como es natural en aquellos años experimentó épocas buenas y otras menos buenas, pero en un balance descubrió que tuvo más momento satisfactorios que feos.

Dice él, llegué a Madrid el 1 de enero de 1965. Así lo había planeado y así sucedió. Todavía yo no había cumplio los 21 años de edad. 

El ser humano tiene la capacidad involuntaria de idealizar su tiempo pasado, posiblemente como  una defensa contra la mediocridad del presente.

Manuel, el personaje de la trilogía de la novela de Pío Baroja "La lucha por la vida" llegó a Madrid procedente de un pueblo de Soria para buscarse la vida. Quedó fascinado y tras pasar muchas vicisitudes se asentó honradamente en la ciudad. Jacinto, por otra parte, al tener una sólida formación moral y religiosa, evitó  caer en los vicios y las maldades de la gran ciudad como le sucedió a Manuel: putas, maricas, alcohol, vagancia, delincuencia, etc.

 Tras un corto período de adaptación Jacinto halló un empleo bien remunerado que le permitió vivir con desahogo y cierta diversión en su tiempo libre.

Jacinto me mostró un diario del año 1966, un año después de su llegada a Madrid  que reproducimos, en síntesis, unos párrafos.

En la primera página leemos: "Pido a Dios que cuando termine este diario haya aprovechado el tiempo y obtenido grandes frutos." Es muy hermoso este deseo.

"Domingo 20 de febrero. Quedamos dos amigos y yo en vernos en el Rastro. Tras comprar unos discos de 45 rpm de jazz entramos en un bar, en la plaza de Cascorro, para consumir unas raciones de gambas a la plancha y varios notables que eran unas jarras enormes de cerveza. Comimos los tres el El Carmen, una casa de comida buena y casera. Por la tarde se disolvió la sociedad. Yo llamé a mi novia de turno y nos fuimos a bailar al Club de Juventud Imperator donde en vivo actuaban tres grupos musicales. A las 9 la chica tenía que volver a su casa, como era costumbre. "

También me contó Jacinto, que le gustaba recorrer los alrededores de Madrid como Aranjuez, la Sierra de Guadarrama, Toledo y El Escorial y el Valle de los Caídos, con viajes organizados por una agencia de viajes que estaba en la Gran Vía.

"Domingo 8 de marzo. El autobús de la empresa Luneta S.A. me llevó a una excursión que me gustó. Yo portaba mi fiel cámara fotográfica Capta. Un guía nos llevó de visita por El Escorial, la biblioteca, los patios, la iglesia, las tumbas reales, etc

Sobre las 3.30 llegamo a la Basílica del Valle de los Caídos. Magníficos lienzos flamencos y una talla de un Cristo me gustaron. No pudimos subir a la Cruz . Hice fotos de ésta y de los cuatro evangelistas, unas fotos  que salieron bien en el revelado. Volvimos a Madrid al anochecer"

Me contó Jacinto que lo que más le llamó la atención durate estos tres años en Madrid fueron los espectáculos de variedades, las revistas musicales vistas en diferentes teatros, los combates de lucha libre americana en el Campo del Gas y en la Plaza de Toros de Las Ventas, los bailes en las llamadas Salas de Juventud donde había que ir con chaqueta y corbata y en verano las kermesses, esos bailes populares al aire libre donde se ligaba sin dificultad.

" 1 de dieciembre de 1966. Un día laboral típico. Me levanto, como todos los días, a las 5:45 de la madrugada para coger el autobús de la empresa que nos llevará a Villaverde, a la factoría Barreiros. Llegamos a las 6:45 y a las 7 toca la sirenas, cada cual en su puestos de trabajo. A las 10:30 es un descanso para desayunar. Tras el desayuno tomo un cacao caliente de la máquina expendedora y me fumo un cigarrillo Camel. Bajo a la oficina y sigo con mis planos. A las 3:02 toca la sirena. Se acaba la jornada laboral. Me subo al bus que me deja cerca de donde vivo."

Jacinto, repetimos, nunca cayó en el vicio debido a su fuerte formación moral y religiosa y a su maniqueísmo que diferenciaba con claridad entre lo bien y lo mal hecho. 

Fueron tres años de iniciación, del paso de la juventud a la temprana adultez. Su lema siempre fue: trabajar y ganar dinero para intentar vivir disfrutando de la vida.

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