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Mostrando entradas de octubre, 2024

Hipocondría

Hipocondría Si sirve de consuelo   diremos que el 30% de los españoles son hipocondríacos. Un malestar mental que incide, más o menos, en nuestra conducta. Un psicólogo experimentado puede ayudar  en los casos graves de hipocondría que casi siempre enmascara un estado crónico latente de ansiedad y de depresión y por supuesto, de cobardía: se tiene miedo a todo. Recordamos aquella película de Woody Allen donde un personaje va al médico porque cree tener un incipiente tumor canceroso en la cabeza. No tiene usted nada, le dice el médico tras varios análisis. El personaje, sale a la calle de la consulta y se siente frustrado por no padecer enfermedad alguna sino un miedo cerval a padecerla. Me contaron el caso de una mujer de un pueblo que se sentía mal pero sin especificar qué era lo que tenía y se quejaba que el médico de la seguridad social (de consulta gratis) era incapaz de diagnosticar  lo que le pasaba. Convenció al esposo para que la llevara a la consulta a un famoso ...

El último Pater Familias

El último Pater Familias A finales de la década de los años 50, en la España rural y principalmente en Andalucía, el cabeza de familia era una especie de semidiós. Todo lo que hacía y ordenaba era sagrado, era incuestionable.  Don Luis Piedritas, casado con cinco hijos adultos y una esposa asustada y esclavizada por este Pater Familias vivía con su grey en una casona, ligeramente restaurada, del siglo XVIII que le daba un aire de fortaleza impenetrabla ante la intolerancia y perversidad del esposo.  Don Luis se había otorgado una autoridad omnipotente sobre sus tres hijos de 19, 22 y 25 años de edad y de dos hijas mocitas, Marta de 20 años y Adela de 26 años. Solteras porque aún el Pater no les había encontrado un hombre equiparable a su rango social y apellido paternal. Don Luis era un agricultor mediano, sin muchas hectáreas en propeidad pero lo que sí era el único administrador del duque de Castón, con enormes fincas de cereales, de olivares y de algodón. Aparte de sus hijo...

La carta (Un relato mínimo)

La carta  (Un relato mínimo) -Jacinto, sube a Recursos cuando puedas. Hay algo para tí - Oyó el empleado timorato, por el teléfono interior, a la secretaria de la oficina de personal. -¿Para qué me llamarán en la oficina de arriba? - se preguntó Jacinto Carajigo al mismo tiempo que notó en su columna vertebral una cálida corriente de miedo. Con la cara desencajada Jacinto se presentó a la fondona secretaria,  una mujer cincuentona de enormes tetas e inmenso trasero. ¿Qué sucede? - No te preocupes Jacinto. Es solo para entregarte una carta que han mandado a tu nombre a esta empresa. Chispazos surgieron desde sus neurotransmisores, entre ese axón aburrido de su rutinaria y plana vida hacia la dentrina de sus deseos y expectaciones que generaron un momentáneo estado de estrés a imaginar de quien sería la carta. En el remite ponía. C. Cantarranas, calle Del Pozo, 45. Sestao. En la hora del café mañanero, en su descanso de quince minutos en la cafetería para el personal de la empre...

Un libro de mi biblioteca

Un libro de mi biblioteca El Cuarteto de Alejandría Autor: Lawrence Durrell The Alexandria Quartet es una obra maestra de la literatura británica que apareció entre 1957 y 1960. Son cuatro tomos: Justine, Balthazar, Mountolive y Clea. Es una literatura elegante y sorprendente, culta e ilustrativa. Para leer una buena crítica literaria recomendamos buscar en Google: El Cuarteto de Alejandría-Libro de Lawrence Durrell  . Book 1. Justine. "Me he refugiado en esta isla con algunos libros y la hija de Melissa. De noche, cuando el viento brama y la niña duerme, enciendo una lámpara y doy vueltas en la habitación pensando en mis amigos, en Justine y Nessin, en Melissa y Balthazar" "Justine decía: Imagino, luego soy libre. Justine era una mujer casada con el hombre más rico de Alejandría. Ella era una ninfómana consentida por el cornudo esposo que aceptaba sus amantes siempre que éstos fueran de buena familia" "Justine con el tiempo marchó a Haifa para convertirse en u...

Aquellos épicos viajes en tren del pasado siglo

Aquellos épicos viajes en tren del pasado siglo A las 6 de la mañana sonó el despertador. Maldito ring. Jacinto saltó de la cama impulsado por el tiempo justo para poder tomar el ferrobús que desde la estación de ferrocarril Sanlúcar-Costa lo llevaría a la del Puerto de Santa María. El tren Rápido Cádiz-Madrid haría una breve parada en el Puerto. Jacinto subió al vagón de segunda clase y, como había plazas libres, escogió la mejor para él, junto a la ventanilla y sentado en dirección a la marcha.  El bullicio de viajeros que subían al tren se inició en la estación de Jerez de la Frontera. Ya no quedaban demasiados asientos libres. La gente ocupaba parte de los pasillos, sentados sobre sus propias maletas de madera o cartón duro. Las estaciones de Sevilla y Córdoba eran un rebosadero de viajeros que se afanaban a subir a un tren atestado.   A Jacinto siempre le gustaron los trenes. La estación de Córdoba era fantástica para un observador de locomotoras como él,  había...