El fámulo rencoroso (Ficción)
El fámulo rencoroso (Ficción) El lujoso coche blindado circulaba sobre el asfalto sin apenas hacer ruido. El chófer y el escolta estaban absortos contemplando a los paseantes de la calle. Unos se detenían frente a los lujosos escaparates de las tiendas de moda y otros parecían como si hablaran con ellos mismos y fijaran sus miradas en un horizonte virtual. Jacinto vestido con un elegante traje de Loewe permanecía rígido en su asiento para evitar las posibles arrugas de su atuendo. Antes de llegar, Jacinto se refrescó la boca con un diminuto espray para que su aliento, en los besos de saludos a las damas, oliera a hombre y no a macho cabrío. Ya estaba llegando el vehículo. En el recinto abarrotado de gente, Jacinto subió a un pódio desde donde saludó al público: empresarios y magnates con sus esposas fondonas y otros con sus hermosas secretarias cuarentonas. El discurso fue breve, los aplausos extensos. Como tenía que ser. Jacinto, un político moderno conservador...