Los bobo-padres
Los bobopadres (La tiranía de los hijos)
En una vida tan cambiante y con tanta subversión de valores morales y con ese emerger rápido de las clases sociales, la familia nuclear, como la conocíamos hasta hace unas décadas, ha degenerado en la mayoría de los hogares españoles.
Antes, los hijos obedecían las órdenes y consejos de sus padres y si estudiaban intentaban satisfacer a sus progenitores obteniendo altas calificaciones y si trabajaban sorprendían a sus padres con una promoción en su trabajo como reconocimiento a su buena labor en la factoría o en la oficina.
¿Qué pasa con los hijos actualmente?
"Jacinto vive en Granada y es propietario de un restaurante económico del cual obtiene más ganancia que el figón de lujo más de moda de la ciudad. Está amasando una fortuna y ya es propietario de varios inmuebles gracia a su tesón y a la ayuda en el trabajo de su esposa e hijas; hasta que un día, la chica más joven dijo a los padres que estaba harta de trabajar en el restaurante sirviendo platos de comida a los clientes, que lo que ella quería de verdad era montar una zapatería infantil de lujo en unos de los locales propiedad de la familia.
El padre era un bobo que para no enfrentarse a la hija y decirle en su cara que era tonta del zulo, agachó la cabeza y se gastó una fortuna en montar a la niña una zapatería en la calle Mesones. Todo era gastos, pues la "empresaria" tuvo que contratar a una dependienta y como no vendía ni para pagar los gastos del establecimiento, unos gastos que el padre asumía como un cabrón, no tuvieron más remedio que traspasar el negocio antes del año de su apertura. Este padre bobo no tuvo el valor de decirle a la hija de 28 años de edad que ella era tonta del bote, que más valía pájaro en mano que..."
Otro caso de bobopadres que conozco. El de un chico, conflictivo y disperso, que terminó el instituto con pésimas notas y que dijo a sus padres que quería marchar a estudiar a Madrid una carrera inexistente en la Universidad de Granada. Todo era para fastidiar a sus padres y vivir su vida sin dar explicaciones. Como estos bobopadres tenían dinero de sobra lo enviaron a la capital de España a todo plan, Le alquilaron un bello apartamento con plaza de garage, le asignaron casi dos mil euros mensuales para sus gastos personales y pensaron, entre ellos, marido y mujer, que el chico "a lo mejor" maduraría y hacía algo de provecho.
Adela, una barriobajera de toma y daca, captó al nene por su dinero, por ser un juerguista y por no haber catado antes, en su adolescencia, hembra alguna. A sus 20 años de edad todavía era un niño en vía de desarrollo. Cuando Luisito palpó el placer abandonó todo (Si tu me dices ven, lo dejo todo... dice la canción) y ni se presentaba a clase, solo se ocupaba que en hacer feliz a la resabiada Adela y a él mismo, naturalmente. Regresó a Granada fracasado en sus estudios pero enriquecido en sus experiencias sexuales. Hasta hace poco se le solía ver como regente de una bonita tienda de souvenir en la Plaza de Bibrambla, comprada y montada por los bobopadres a este hijo imbécil.
"La mayoría de los hijos se aprovechan de unos padres débiles y cobardes" (Creo que lo dijo don José Antonio Marina en una entrevista)
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