Dos países asimétricos
Dos países asimétricos
Liberia es un país situado en la costa oeste de Africa, posee una población de algo más de cuatro millones de habitantes. Con buena intención la Sociedad Estadounidense de Colonización buscó un país africano para ofrecer a todos los ex-esclavos negros norteamericanos que deseaban comenzar una vida autónoma y en libertad un lugar donde desarrollar sus ambiciones. En 1847 una gran parte de ex-esclavos y sus descendientes marcharon al continente africano para forjarse una nueva vida. Desde el comienzo de la colonización estos americanos no se integraron en la sociedad africana. Muy orgullosos, se llamaban así mismo americanos poblando los asentamientos cercanos a la costa mientras que los nativos fueron empujados al interior de Liberia: Tierra de los Libres. No cuajó el "invento" y la actual población de ese país artificial vive momentos difíciles. No supieron evolucionar ni menos aún adaptarse a su independencia.
El caso de Israel es diferente. Con un comienzo paralelo a Liberia, pero un siglo después, las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. En 1948 el Estado de Israel declaró su independencia. Todos los judíos allí emigrados trabajaron con ahínco para hacer un país fuerte y progresista.
La actual población de Israel es de unos nueve millones de habitantes: 7 millones de judíos integrados al máximo con las normas del país y el resto de la población formada por árabes-israelitas.
La asimetría entre estos dos países "artificiales" es evidente. Liberia, un país de gentes poco preparadas y desmotivadas que se convirtió en nada y otro país, Israel, de fuertes voluntades que actualmente es una potencia económica y militar.
Los números hablan. El PIB de Liberia, en 2020 fue de 3.011 euros frente al PIB de Israel de 39.100 euros.
Ambos países en sus comienzos dependieron de ayudas económicas exteriores, tanto Liberia como Israel. Un país se estancó y degeneró y el otro prosperó.
Así es la vida, unos suben y otros caen. Nada ni nadie puede obligar un igualitarismo teórico que en la práctica es imposible. Ya lo dijo Darwin, los más aptos triunfan.
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