"Cada mochuelo a su olivo" (A modo de ensayo)
Querencia.
La querencia es una tendencia casi animalesca de ciertas personas a volver al lugar donde se crió y donde se siente seguro cuando sus asuntos van mal en otras lugares de trabajo o de residencia.
Jacinto recordó que la primera vez que se hizo una pregunta transcendental acerca de la querencia o de la obligatoriedad del lugar de residencia de un individuo fue cuando viajaba en un tren en pleno mes de de diciembre y el convoy paró en mitad de la llanura manchega. Bajó de su litera para encender un pitillo y ver tras los cristales empañados por el vaho una miserable casucha en mitad de aquella estepa y se preguntó ¿Qué demonios hará esa familia viviendo ahí?
Actualmente con esa movilidad que tenemos en nuestra sociedad Jacinto comprendió la necesidad de escapar de la rutina, de la miseria o del dominio de otros. Aunque a la larga todas esas personas que huyen de su habitat suelen volver cada año a su lugar de origen; sufren de querencia, necesitan ver los lugares de su niñez aunque sea en un sórdido pueblo; necesitan ver a sus familiares de mentes retorcidas y tristes. Es una querencia, es una necesidad para intentar hallar una explicación a su pobre existencia. Por el contrario el individuo triunfador vive gozosamente en su ambiente y disfruta olvidando su pasado poco loable.
Por circunstancias de la vida, esto se dice cuando a una persona le va mal en el trabajo o carece de un modo de subsistencia, se nota hoy en día la vuelta a los lugares de origen, pueblos y aldeas, de gentes que por desgracia han perdido el trabajo y los medios mínimos para sobrevivir. La querencia de estas personas, de estos fracasados, le lleva a sus lugares de origen para intentar sobrevivir y huir de esta recesión y de este caos capitalista que sufre España. Hay personas que pretenden mantener su dignidad diciendo que vuelven porque vivir en el medio rural es más sano que vivir en la capital. Algunos se dedicaran a cuidar la granja de sus padres o los olivares porque, justifican, es mas grato que trabajar como asalariado. Todos ocultan esa querencia natural de las personas al volver al seno materno, en este caso al seno familiar, a su pueblo de origen, porque quemó todos los cartuchos intentando complementar su fracaso con otro tipo de vida.
En un programa de televisión salió el caso de un matrimonio, él ingeniero de telecomunicación en paro y ella con un grado de arte, sin trabajo, que se asentaron en un pueblete de las montañas asturianas justificando su decisión diciendo a la locutora que aquello era un lugar muy sano y que tenían muchos proyectos para el futuro, olvidando que en aquel lugar solo residían unas doscientas personas. Es la querencia por necesidad. Es la liberación de la esclavitud de nuestro sistema productivo para caer en un enfeudación de la miseria.
Lo peor de todo es cuando parte de la gente necesitada no puede ni tener querencia al no poseer ni familia ni propiedad en ninguna parte que le acoja. Hasta los elefantes, dicen, buscan su querencia para pasar sus últimos días antes de fenecer.
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