El recovero (Un cuento rural)

El recovero  (Un cuento rural )


Cuando Jacinto regresó de aquella nefasta y perdida Guerra de Cuba se dedicó al comercio al por menor, por trueque, desde su aldea natal hasta los confines de la Sierra de Cazorla pobladas por multitudes de casillas y cortijillos donde conseguía pieles de conejos, de zorros y de ovejas, huevos y otros productos a cambio de un corte de tela, de una manta, de agujas, hilos, aspirinas, vino y todo aquello que aquellas míseras gentes serranas podrían necesitar para subsistir en las escaseces del año1924.

Jacinto le gustaba su trabajo, viajaba con dos mulos, uno para ir montado y el otro con una carga enorme. Se sentía libre y ganaba lo suficiente para cerrar el círculo de su existencia. Tenía en propiedad tres circuitos entre montes y cañadas que, en un código de honor entre otros recoveros, todos respetaban.

 Jacinto en su vejez gustaba contar su especial aventura. De la gran miseria, la enorme pobreza, que halló en sus correrías, mucho más que en aquella Cuba de esclavos y renegados. Una vez -contó a sus amigos en el bar-  llegué a un cortijillo donde hacía meses me ofrecieron cinco pieles de zorros. La casilla estaba semiderruida y una mujeruca, seca y renegrida, salió a la puerta al oír la esquila del mulo. A su falda se agarraban dos críos desnudos y descalzos, negros por la roña. La mujer me preguntó si llevaba aspirinas que tenía a otro nene en cama con fiebre, pero que ella no tenía con qué pagar, pues su marido estaba en los Pirineos trabajando de peón en la construcción de una presa. 

Por desgracia -Jacinto aclaró con tristeza a los amigos- era normal que una parte de los hombres dedicados a la recova se cobrara en carne algunas deudas. Era triste pero así sucedía con frecuencia. 

Jacinto entró en la oscura habitación de suelo de tierra apelmazada, y con la única luz de un ventanuco que por cristal tenía la vejiga tensada de un cerdo. El chico de unos tres años que yacía en un camastro ardía de fiebre. Jacinto le quitó la gran cantidad de ropa que lo cubría y le dio una friega  con aguardiente seco, que él llevaba en las alforjas, en las piernas y en los bracitos. Disolvió media aspirina en una cuchara e hizo que tragara la pasta. Como era verano y hacía calor Jacinto decidió quedarse allí y comer bajo una higuera. Pensaba y pensaba masticando lentamente un trozo de queso con pan. Notó que lo vigilaban. Volvió la cabeza y vio que  los hijos de la serrana estaban absorto viéndole comer. Unos trozos de queso y grandes porciones de pan supieron a gloria a esas criaturas.  Jacinto dio unas aspirinas, dos latas de sardinas y medio pan a la mujer y antes de reanudar su marcha comprobó que la fiebre del niño había bajado.

Al despedirse, pues tenía que estar en la venta del Vado antes de anochecer, la mujer llamó a Adela. No se sabe desde donde apareció una chica de unos quince años de edad con cara asustada. Ven aquí nena -ordenó la madre-  que este hombre es bueno y no te hará nada malo. La chica pese a su costra de suciedad era tremendamente bella, ojos negros como el azabache y una boca regordeta y bonita.

Es mi hija mayor -dijo la mujer mirando al suelo- y tiene miedo a los hombres porque hace dos inviernos tuvo que pasar la noche con un guarda forestal porque el hombre estaba haciendo un censo y decía que nuestra casa era ilegal y nos teníamos que ir a otro sitio. Así es la vida, se aprovechan de nosotras cuando el hombre no está en casa.


Jacinto ya jubilado visitó la fábrica de transformación de esparto de Martos. La encargada, una guapetona moza de unos treinta años de edad, salió corriendo y se le echó al cuello. Tío Jacinto- exclamó llorando de alegría- Jacinto tampoco pudo contener las lágrimas al ver aquella transformación, la de una chica analfabeta y miserable a ser ahora la encargada del taller. Se había casado con un buen mozo, que trabajaba de administrador en una almazara.

Si no hubiese sacado a esa chiquilla de la sierra sería otra desgraciada más viviendo en la pobreza -concluyó Jacinto empinando el porrón como punto final. 





 

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