¿Por qué hay personas crédulas y complacientes?
¿Por qué hay personas crédulas y complacientes?
A pesar de darse de inteligente nuestra generación digital y pretender ser tan nihilista y tan "modernos" una gran parte de ella la conforma una caterva de simples mentales incapaces de tomar una decisión por ellos mismos y que por comodidad mental son crédulos que carecen de una minima capacidad crítica. No quieren complicarse la vida y esperan que otros piensen por ellos.
-Si un gobernante, o mejor aún, un famoso divulgador de ciencia en la televisión asevera que roncar aumenta la emisión de CO2 la mayoría de la gente, cree tal dislate.
-Si un padre bobalicón pregunta al hijo de 30 años de edad si terminó la carrera que decía estudiar y él contesta con un Sí papá y trabajo en un proyecto en una multinacional con sede en Madrid. Entonces ¿por qué me pides dinero con tanta frecuencia? Es para mantener mi alto status social. Y el padre, por comodidad, se lo cree.
-Me contaron que en los años de hambre, en la posguerra española, algunos predicadores decían a sus miserables feligreses que pasar hambre era bueno ya que era una prueba divina para poder entrar en el paraíso. Los famélicos oyentes se lo creían porque no podían hacer otra cosa.
Por otra parte, un individuo complaciente es aquel que se esfuerza por caer bien a otros debido a un pánico inconfesable de rechazo por la comunidad. El complaciente todo lo ve bien si la mayoría también lo ve así.
En la España predemocrática la homofobia estaba tan mal vista que era un delito penado con palizas y cárcel. Actualmente es motivo de orgullo ser gay. ¿Por complacencia o por un cambio radical de hábitos?
En la década de los años 50 y 60 del pasado siglo si una chica se quedaba embarazada sin estar casada se le negaba la comunión y era expulsada del hogar familiar. Ahora se ve con complacencia incluso la familia acepta ese "desliz" con cierto orgullo incluso la propia iglesia le da sus bendiciones. ¿Complacencia o cambio de actitudes?
En la Literatura Española, principalmente en las novelas del siglo XIX y principios del XX hallamos ejemplos de casos donde la gente se retaban a duelo si dudaban de su bonhomía y de su pundonor.
Esa credulidad acrítica que nos invade puede ser producto de una cobardía que subyace en las personas que son dirigidas hacia la complacencia y la credulidad por nuevas costumbres, sean estas aceptables o inmorales. Practican lo que ya dijo Quevedo: Ande yo caliente, ríase la gente.
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