Literatura española
Literatura española
Campos de Níjar
Autor: Juan Goytisolo
Si consideramos que los libros de viajes también pertenecen a nuestra literatura como el Lazarillo español, Caminando por las Hurdes, Por la Sierra de Cabrera, Viaje a la Alcarria y otros muchos incluimos este interesante relato de un viaje que hizo el autor en 1958 por una la las zonas más pobres de la provincia de Almería.
"Recuerdo muy bien la profunda impresión de violencia y pobreza que me produjo Almería. En los mismos suburbios de la ciudad una carretera comarcal une Almería con las zonas montañosas y desérticas de Níjar y Sierra de Gata"
"Junto al henequín y el nopal, el viajero encuentra otra planta adaptada, como sus habitantes, a la falta de agua: el guayule. Una planta experimental para la obtención de caucho que no tuvo éxito"
"Desde el viejo autobús de línea observo como los cortijos se suceden con sus aljibes. En el Campo de Níjar los pozos tienen espadañas cubiertas por una especie de casquete esférico blanco y ventanado"
"Los catalanes somos un poco los americanos de aquellas tristes tierras resecas. En Almería todo el mundo tiene algún conocido o pariente por Badalona o Tarrasa.
- ¿Trabaja usted por allí? - Me pregunta un paisano.
- Digo que sí, para simplifiar explicaciones.
- No habrá venido usted aquí por gusto, digo yo.
Le explico que tenía días libres en mi trabajo y decidí venir aquí para visitar el lugar.
- ¡Anda! ¡Venir aquí desde Barcelona!
Exclama uno de los lugareños y añade: Si yo viviera en Cataluña es que ni me asomaría por Almería."
"Me cuentan que entre Boca de los Frailes y San José había media docena de minas de plomo y manganeso y la gente no tenía que emigrar. Pero a primeros del siglo XX las minas cerraron y los peblos se quedaron desiertos"
"Llego a San José. Es un pueblo triste, azotado por el viento, con la mitad de las casas en alberca y la otra mitad con las paredes cuarteadas. Un pueblo arruinado por la crisis minera. El viajero nota una penosa impresión de fatalismo y abandono. Más que en ningún otro pueblo visitados. La gente parece haber perdido el gusto de vivir."
"En Almería, cuando se menciona Carboneras, la gente toca madera y se santigua. La gente incluso evita mencionar el nombre y dice: Ese puerto que está entre Garrucha y Aguas Amargas.
Cuando yo llegué a Carboneras la mayoría de las casas estaban cerradas, los habitantes se escurrían por las calles. El pueblo parecía replegado sobre sí mismo. Entré en una tasca y pedí vino. Se me acerca un paisano y me dice, sin yo pregutar: El país es pobre, pero hermoso. Aquí no hay adelantos pero se vive mejor que en la mayoría de otros sitios.
Bebí un vaso tras otro. Salí y paseé por las calles y me acosté después sobre la playa desierta. Abrí los ojos y vi que unos niños, a cierta distacia, me miraban y uno dijo: Parece que se le ha muerto alguien de la familia y está triste"
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