Cine. Esa droga amable.

CINE   Una droga amable


Recordamos con este artículo a esos jóvenes urbanitas que por azar de la historia nacieron en las décadas de los años 40 y 50 del pasado siglo. 

Para muchos de estos chicos y chicas el cine fue la tabla de salvación ante tanta molicie, miseria e ignorancia. Fue como un salvavida cuando se cansaron de las entelequias religiosas  que prometían un paraíso si eras capaz de soportar una vida abyecta, de incierto futuro y miserable. No, no vendía bien este concepto a personas medianamente inteligentes. Como evasión a esa angustia vital era  mejor sumergirse en esas historias que en el lugar mágico de una sala de cine proyectaban sobre la pantalla una forma de vida dulce y bella o intensa y aventurera donde siempre  en el "The End" todo era felicidad. 

Aquellas peliculas americanas en technicolor, en pantalla manorámica, donde los jóvenes españoles veían como los estudiantes norteamericanos iban a la universidad en sus propios coches o cuando en California los jornaleros aparcaban sus coches junto a los inmensos naranjales. Se comparaba mentalmente la miseria de los jornaleros del campo andaluz que iban a varear aceitunas, en pleno inviernos, calzando alpargatas o cuando los pocos estudiantes de entonces pasaban hambre y frío en lúgubres internados.


La primera vez que Jacinto pisó un cine fue a la edad de cinco años. Sesión infantil en el Cine Teatro Reina Victoria, Sanlúcar de Barrameda. Cuando entró en lo que le pareció una enorme sala casi circular un griterío de voces de niños lo sorprendió. Unos gritos que callaron cuando se apagaron las luces y se proyectó en la pantalla la cabeza de un enorme león rugiente. Jacinto se asustó y comenzó a llorar a tal extremo que su  hermana lo sacó del local. Semanas después Jacinto no se perdía una sesión de cine infantil de los domingos.


La adolescencia de Jacinto fue marcada por la impresionante imagen de Marilyn Monroe ¿Qué chico de 15 años no deseaba tener una novia como esta bella mujer? ¿Y aquellas contorneadas y largas piernas de Cyd Charisse?


La afición al cine de Jacinto se "refinó" cuando un amigo, residiendo ambos en Madrid, lo inició en el cine de verdad, el que se podía ver sólo en las salas de arte y ensayo y en los cine-clubs en la España pacata y cateta de mediados de los años 60. Sin apenas saber inglés, pudieron ver en versión original películas como On the Waterfront; The Servant; Smultronstäl (Fresas salvajes) ésta hablada en sueco y subtitulada en inglés. Un tormento "intelectual" para dos pueblerinos de apenas 22 años de edad. Aunque era muy chic, cuando entre los amigos hablaban de cine, salir Jacinto explicando algunas escenas de la pelicula sueca que entonces era el cúlmen del buen cine. Cuando los dos amigos cinéfilos vieron East of Eden comentaron la técnica del director Elia Kazan y su carrera en USA.


Me cuenta Jacinto que en su retiro senil de hoy no hay cine; que tampoco usa Netflix y que se contenta buscando películas en RTVE Play y en YouTube donde a veces halla excelentes películas.

También me dice que él posee unas 60 cintas de video VTR con buen cine: West Side Story; La Rosa Púrpura del Cairo; Annie Hall; Gritos y susurros; Viridiana; Sólo en la madrugada; Furtivos...

Otras 80 películas, conservadas en DVD, las ve con frecuencia, como Un tranvía llamado Deseo; La Familia (Ettore Scola); Mamma Roma; Días contados, Amanece que no es poco; Calle Mayor...


Ya lo dijo William Shakespeare: "Todo el mundo es un escenario y todos somos meros actores. Cada hombre en su vida tiene que representar muchos papeles"

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