Engaño amoroso (L'amour de votre vie)

L'amour de votre vie?


Sobre el emparejamiento por conveniencia


Hasta para emparejarse, antes se decía casarse, hay que tener un mínimo de precaución. Un alto porcentaje de hombres y mujeres suelen usar las plataformas de encuentros para formar parejas desconociendo quiénes son ellos o ellas. Un peligro que a veces conlleva graves consecuencias.


Caso 1)

Peter White, un profesor de una universidad de BC,  a punto de jubilarse, se sintió muy solo en aquel pequeño apartamento donde tuvo que trasladarse después de haber perdido casi todo tras el divorcio.

Después de las clases se encerraba en casa navegando por Internet para buscar una posible pareja que le consolara de esa atroz soledad. Una joven polaca, muy bella e inteligente le confesó que ella lo que quería era vivir en Canadá con un hombre mayor que le diera paz y tranquilidad en su vida de modelo. 

Peter nunca pudo conversar con ella por video conferencia, sino a través de un chat con un texto rebuscado y unas fotografías hasta que llegó el día del encuentro físico. Sería en Mexico DF, donde ella se trasladaría desde Polonia para hacer una sesión fotográfica.

Mr. Peter White pidió un permiso de unos días en la universidad y voló hacia la ciudad mexicana. En el hotel donde su "novia" le estaría esperando le dijeron que Liza, su amiga, tuvo que salir precipitadamente hacia Buenos Aires para rodar un spot publicitario. Que lo esperaba en el hotel Excelsior de aquella ciudad.

Peter llamó a su supuesta novia y ésta le dijo que lo sentía mucho pero que no pudo rechazar  esta oportunidad. Que lo esperaba en el hotel  para conocerse y pasar unos días juntos y que, por favor, no olvidara llevarle la maleta que dejó, con las prisas, en la recepción del hotel mexicano.

Cuando Mr. Peter White desembarcó en el aeropuerto bonaerense y pasó el control de pasaportes y después recogió sus maletas, dos policías le pararon para registrar el equipaje. En el trolley que le llevaba a su novia desde México había, mal disimulado, cinco kilos de cocaína.


Caso2)

Papá tiene casi 54 años de edad y desde que se separó de mamá no da pie con cabeza y nosotras, tanto tú como yo, no podemos hacernos cargo de él, tenemos nuestras propias vidas - dijo Marta a su hermana Luisa.

-¿Y qué podemos hacer? Papá es tan raro.

- Yo he pensado en buscarle una pareja. Sí, no te rías. Papá no está mal del todo tiene muy buen aspecto y un trabajo interesante. Siempre habrá alguna mujer buena desesperada que necesite un hombre que la proteja y le alimenta. 

Antes de pasar unas semanas de esta conversación entre hermanas, Marta llamó a Luisa para decirle que por fin encontró una pareja a papi. Ella había contactado con una mujer divorciada, sin hijos, y que haciéndose pasar por el hombre en el chat, supo que podía ser la mujer perfecta para hacerse cargo del padre. La candidata parecía una chica dócil, era de pueblo reciclada en la capital  pero sin suerte  profesional y necesitada de alguien que le diese estabilidad emocioal y económica a sus cuarenta y tantos años de vida mal aprovechada.

Y así fue como dos hijas buscaron la estabilidad emocional a un padre que necesitaba cuidados y de paso hicieron una buena acción a una mujer de incierto futuro que pasaba una crisis existencial y desesperada y que deseaba ser ama de casa, como única solución a sus problemas,  a cambio de convertirse en la cuidadora de un hombre de mentalidad infantiloide, algo conflictivo, que solo pensaba ser un vividor y un aventurero pese a su cabello cano y a sus párpados caídos. 


Caso 3)

Jacinto heredó la mercería de sus padres. Era un solterón convencido de que la mujer era un ser perverso que usaba al hombre como algo de usar y tirar. La mujer era un en realidad un súcubo que hacía pecar al hombre bueno y católico como era Jacinto a sus 46 años de edad: presidente de la cofradía del Bienhacer y hermano mayor de la de Santa Gofre. No, no se dejaría engatusar por ninguna mujer. Ninguna Eva en su vida hasta que...

Si te aburres en tu tienda, cómprate un ordenador y te conecta a Internet, verás cosas curiosas y podrás conocer a gentes interesantes - le dijo su primo Alberto. Un sinvergüenza de cuidado.

Jacinto, a los dos meses de este consejo, adquirió un ordenador portátil que conectó a Internet, después de hacer un rápido cursillo en el Centro Parroquial para saber los pasos básicos y poder utilizarlo con cierta soltura.

La mercería estaba en la calle Mayor, muy bien situada, pero la clientela mermaba. Menos mal que tenía dos pisos arrendados que le daba dinero suficiente para pasar el mes. Se aburría en su mercería. Comezó ver en YouTube vidas de santos y hechos ejemplares de la Iglesia. 

El tiempo hace cambiar las mentes. Jacinto una vez ¿por error? abrió una página pornográfica. ¡Qué horror! Se dijo sin quitar la vista de una mujer que mostraba desnudos unos enormes pechos y que le sonreía lascivamente desde la pantalla,

Todos los días la misma rutina. Jacinto bajaba de casa y se acercaba a la iglesia de San Lucas para oir misa y comulgar. Después en el café de Pepe desayunaba y a las 9:30 habría su tienda. Antes de transcurrir veinte minutos Jacinto conectaba el ordenador. ¿Quién o qué le impulsaba para que él, un hombre de alma pura, abriera esas páginas guarras?

Sin saber cómo, a Jacinto le entró la quemazón del sexo. Deseaba ardientemente estar con una mujer. Nunca en su vida había conocido a una mujer (en la Biblia llama conocer a una mujer, fornicar). Le daba miedo la experiencia.

Su confesor le aconssejó que se casara con una buena cristiana. Jacinto se casó con Adela,  fea y gordita, que rondaba casi los 50 años de edad. 

Jacinto y Adela se casaron, Ni  comieron perdices ni fueron felices, pero los dos se hartaron de "conocerse" mutuamente. ¡Estaban tan necesitados!




 

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