España: Eran otros tiempos

España: Eran otros tiempos

(Anotaciones sacadas del libro "De la alpargata al Seisciento" de Eslava Galán) 


Lo peor, lo más feo para una persona es reconocer sus miserias pasadas. España, después de la Guerra Civil y hasta casi mediados de los años 60 era un país pobre, miserable, atrasado y aterrorizado por el Poder. Veamos si no:


"El tendero de mi barrio vendía dos tipos de harinas. La especial era la harina de toda la vida, de trigo. La harina normal se hacía de cortezas de patatas secadas y de amortas molidas. Con esta se hacían los pobres las gachas y los buñuelos de perejil y ajo"


"Lo que se envidia de España es su hombría; los modernos europeos lo que no perdonan del español es que sea, a más, un verdadero hombre"


"A Cristóbal Martínez Bordiú, el yerno de Franco, lo apodaban el Vespa-Verde porque se lucraba en un negocio de importación de Vespas. Además llegó a figurar en diecisiete consejos de administración"


"El Chato estaba convecido que a los pobres no le gustaban el jamón y además, decía, si lo prueban no hay jamón para todos. El obrero tiene que comer papas con tocino, que es lo que cría sangre y energía para trabajar"


"Los Gobiernos se desvirilizan -decía el coronel médico Vallejo-Nájera- y así están. La homosexualidad hace estragos en Europa, especialmente en Francia"


""Aquella sobrina joven, de pueblo, que visita a su tía que está "bien situada" en Madrid.

Con esa cara de ángel y ese cuerpo que tienes  -le dice la tía a su sobrina-  ya verás como te ganas bien la vida. Recuerda - apostilla la tita- que aquí en Madrid a lo único que hay que hacerle asco es al hambre"


"En aquella miseria de la década de los años 50, medio pueblo marchó a Barcelona y a sus alrededores. Casi todos paraban en la barriada de la Perona, en barracas donde se aposentaron quince o veinte familias de un mismo pueblo"


"Teófilo ha movido un par de influencia y ha conseguido  que le entreguen un  Seat 600 a los tres meses de solicitarlo. Tenía que pagar al banco 522 pesetas mensuales durante varios años. Era feliz este mesócrata y más desde que podían viajar desde Jaén a Málaga, a la playa.  Salía él y toda su prole desde Jaén por la carretera de Granada, pródiga en curvas y cuestas. Pasado el Puerto de Carretero tienen que parar bajo un árbol para enfriar el motor. La peor cuesta es la de la Inquisición, antes de entrar en Málaga. En el viaje el 600 pincha dos veces. Esperan el arreglo de las ruedas. 

Cuando llegan a la costa malagueña, anocheciendo, el padre dice entusiasmado: ¡No hemos tardado ni un día en llegar a la playa!

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