Un cuento-ficción: La traición del eritrovirus B19

La traición del eritrovirus B19  

(Un mini-cuento-ficción)


-Sentaos, bebos - ordenó el profesor a sus alumnos

- Lo que me fastidia de este profesor es que nos llamen todavía bebos cuando ya somos mayorcitos, unos auténticos B10 - susurró al oído Otrog a su condiscípulo Kalog .

-Ayer hablamos -comenzó el profesor a disertar- de nuestra propia especie, el centro de la cración, la más perfecta de todos los virus. Somos los más pequeños, los mejores, con una medida de 18nm y no como esos zotes, que siendo de nuestra propia especie, miden unos groseros 300nm

-¡Qué asco! - murmuraron casi al unísono los alumnos.

- No hay que explicar que nosostros, los B19, habitamos en esta galaxia conocida por los eruditos como un bodycorp-humani compartiéndole con otros 380 billones de virus. Nosotros debemos perpetuar nuestra especie y os conmino a estudiar para haceros, en el tiempo que viene, unos excelentes bacteriófagos.


Pasó el tiempo. Viajando por la célula asignada, el virus B19 Otrog dijo a su colega Kalog, ambos recién diplomados, que él se quedaba allí para intentar destruir una bacteria espiroqueta.

Ambos amigos se despidieron con cierta tristeza sabiendo que el comienzo de sus carreras era muy importante. 

Otrog llegó a una zona desconocida de la célula y vió, para su sorpresa, lo más hermoso que nunca imaginó: una bacteria de cuerpo macizo e incitante, de un color violeta pálido, con varios filamentos en su parte trasera que lascivamente se agitaba en cada movimiento.

-¿A qué vienes, guapo B19?- preguntó con zalameria la bacteria.

- A destruirte, hermosa bacteria. Antes me has de dejar que pruebe un bocado del citoplasma de esta célula. Eres lo que comes.

-Lo siento guapo virus pero esta célula la escogí antes.

-No me entiendes. Acabo de graduarme y mi deber es comerte. Es mi instinto de bacteriófago.

-No seas tan cruel conmigo, bichito amable. Podemos llegar a un acuerdo. Nos unimos los dos, hacemos un frente comun y nos zampanos a la célula antes que llegue "eso" tan tremendo desde el exterior que llaman antibiótico y que nos destruya a los dos.

                      

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