Cuatro párrafos para Febrero
Cuatro párrafos para Febrero
"Cuando vine por primera vez al Este siempre pensaba: Recuerda que tienes que consider que hay gente de color y no negros, y si no hubiera sido porque nunca tenía muchos alrededor, había perdido un montón de tiempo y tenido muchos problemas antes de aprender que la mejor manera de considerar a las personas, negros o blancos, es considerarlas tal como ellas creen que son"
(El Ruido y la Furia. W. Faulkner)
"En la Quinta Avenida, a los largo de la valla de Central Park, los mendigos sentados en los bancos, rodeados de sus bolsas de latas vacías y desperdicios, abrigados en el invierno contra el frío, miran frente a ellos las ventanas iluminadas en los apartamentos de los millonarios, por encima de las marquesinas regias como palios en las que están escrito con caracteres dorados el nombre y el número de cada edificio, y junto a las cuales montan guardia los porteros de uniforme con galones y gorra de plato y se detienen frente a las puertas largos automóviles negros de los que emergen a veces ancianas diminutas y decrépitas con collares de diamantes"
(Ventanas de Manhattan. A. Muñoz Molina)
"Otoño no era la estación más deseada por mí, la odiaba. Me recordaba a la muerte y a la decadencia de las personas. Hay gente que dice disfrutar viendo en esa época del año un bosque de hojas marchitas, marrones o doradas y siente placer al respirar el fétido olor de la vegetación en descomposición, pero no para mí que amo a la primavera, esa regeneración anual que me impulsa a planificar nuevos proyectos para todo un año"
(Villardom. Ramón Valenzuela)
"La esposa legal del tendero conocido como el Chato no aceptaba la querida de su esposo.
-Eso es lo que hay - le advierte. Si te perece bien, seguimos como estamos y si no te doy puerta, que ya me tienes hasta los cojones de caprichos. Si lo que quieres es volver a hacer camas y fregar suelos en la Higiénica Tolosina, por mí tienes la puerta abierta.
La Dora, viendo la sutiliza del razonamiento del esposo opta por transigir. Los hombres son así. Con el tiempo asumirá la existencia de la querida de su marido como parte del patrimonio familiar"
(Los Años del Miedo. J. Eslava Galán)
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