Homofobia, xenofobia y xilófono
Homofobia, xenofobia y xilófono.
Homofobia.
Aquella mujer de cuerpo escultural y de mirada de gacela sonrió levemente a Jacinto, un empleado de la Viciosa, Agencia de Seguros, varias veces durante el trayecto del viaje en el metro de Madrid.
Dos días después, Jacinto la vió de nuevo. Ella vestía un ajustado traje sastre que le quedaba estupendo, le contorneaba las caderas, los senos querían salirse por el escote. Olía muy bien cuando Jacinto pasó a su lado, cuando éste se apeó. Ella le volvió a sonreir para decirle ¡hola! .
Jacinto no daba pie con bola en el trabajo deseando que fuera mañana para poder, con suerte, ver y decir algo a aquella exuberante dama.
Tres días después se la encontró en el mismo vagón del metro, se puso nervioso cuando ésta le sonreía y le hacía ojitos. Jacinto, en un acto de osadía, se acercó a la mujer empujando a otros viajeros, se puso a su altura para decirle hola al mismo tiempo que le pasaba un papel con su teléfono. Ella guardó el papel en su bolso y le dijo, hasta luego.
Por fin Jacinto consiguió una cita con la dama del metro. Tenia que ser prudente, teníe esposa y tres hijos. Quedaron en un hostal a las afueras de la ciudad. Se besaron en el ascensor y él notó los senos de ella como se apretaban contra su pecho.
Cuando ambos se desnudaron Jacinto se quedó de piedra. La dama, de cintura para abajo era un hombre de verga completa.
Desde ese momento nunca supimos lo que pasó en realidad en el hostal. ¿Se convertiría Jacinto en un homófobo?
Xenofobia.
El coche circulaba bajo una intensa lluvia. Jacinto conducía con cierto cuidado escuchando Radio Clásica. Volvía a casa muy contento, a sus 32 años le habían ascendido en el trabajo, nada menos que a jefe de producción. Su novia vivía en el sur, era doctora y esperaba su traslado a Madrid para estar junto a él.
Un día, llegando Jacinto a la Urbanización Miraflores, a casa, una mujer con un impermeable amarillo levantó la mano para pararlo. ¿Qué haría esa mujer bajo este aguacero? Se preguntó Jacinto al mismo tiempo que paraba el vehículo junto a ella.
-Perdone -dijo la mujer de acento extranjero- es que salí de casa a pasear, antes de llover, y creo que me he perdido. Hace poco que me mudé a esta zona.
Jacinto llevó a la extranjera a su casa, la de él. ¿Esperaba alguna aventura con esta mujer que no era ni guapa ni fea, era más bien corrientucha, pero al fin y al cabo era una mujer?
-¡Qué casa más bonita tienes!
Me la decoró el Hogar Perfecto, que es una empresa de decoración de mi suegro.
-Mi nombre es Daciana - dijo la mujer explorando con la vista la casa. ¿Te preparo algo para beber?
-Jcinto le indicó el aparador con los vasos y las bebidas.
Jacinto bebió el vaso preparado por ella.
Jacinto se despertó con un terrible dolor de cabeza. Miró desorientado a su alrededor para comprobar que la casa estaba pata arriba; los cajones por el suelo y las puertas de las habitaciones abiertas. El dinero y las tarjetas de créditos que Jacinto llevaba en su cartera desaparecieron.
Atraparon a Daciana cuando, por una fallo en la dosis de droga, mató a otra víctima . Este pobre incauto fue cauto ya que tenía instalada cámaras ocultas de vigilancia por toda la casa. Daciana, procedente de un país del este de Europa, fue condenada a 22 añosde carcel.
¿Se hizo Jacinto xenófobo desde entonces?
Xilófono.
Dice la RAE que un xilófono es un instrumento musical de percusión formado por láminas de madera, ordenadas horizontalmente según tamaño y sonido, que se hace sonar golpeándolas con dos baquetas.
¿Qué pinta aquí este vocablo? Nada en particular, solo es un recurso literario, una palabra casi homófona de las dos anteriores que eran homófobo y xenófobo.
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