El españolito asustado
El españolito asustado
Jacinto descendió del avión que desde Madrid lo trasladó a Los Angeles. Jacinto era oficial de verificación en la factoría de automoción de Renault, de Valladolid. Primeros días de junio del año 2025 y su ilusión era viajar a los Estados Unidos para hacer una ruta costera en moto.
En el aeropuerto Jacinto tomó el Transfer hacia la city, hacia el downtown, donde se alojaría en un pequeño hotel regentado por mexicanos, no necesitaba saber inglés para poder comunicarse.
La meta de Jacinto en USA era alquilar una enorme motocicleta Harley-Davidson para, desde Los Angeles, dirigirse a Fresno y San Fancisco, unos 615 kms. pilotando una preciosa Fat Boy Gray Ghost. Como tenía tiempo de sobra decidió da un paseo por los alrededores del hotel.
Jacinto salió del hotel Babia portando un pequeño bolso, colgado del hombro, donde llevaba el pasaporte, el billete de vuelta a España, la tarjeta de crédito, algún dinero en efectivo y otros documentos.
Jacinto ve mucho ambiente en las calles. Le gusta.
-Jacinto, Jacinto - oye que alguien le llamaba a gritos desde la acera de enfrente.
Jacinto reconoce al joven recepcionista del hotel.
-¿Dónde vas?
- Viendo esta parte de la ciudad hasta que recoja la moto.
-Ven conmigo, voy a una manifestación latina. Es muy divertido
-¿Hay peligro?
-No, es solo una protesta contra el Poder Federal para que no nos jodan más.
Pam, pam y pam... tres disparos sordos y potentes se oye en la esquina. Una muchedumbre de jóvenes mexicas y centraoamericanos corren despavoridos gritando: que llegan, que llegan.
Jacinto y el recepcionista corren junto a un grupo de manifestantes. Jacinto se asuta y pierde una zapatilla en la huída y... ¿dónde está mi cartera, la que llevaba colgada al hombro? Un pelota de goma le da en una pantorrilla que le hace cojear. Ya va solo entre la multitud. Se une a un pequeño grupo de latinos que doblando una esquina se topan con los robocops, los policías antidisturbios. Todos paran y levantan los brazos. Jacinto por imitación, también.
Jacinto, el españolito motero, está asustado cuando un panzudo policía, con cara de mesoamericano, le exige en mal español los papeles.
-No tengo documentación alguna. Me la han quitado o la perdí en la refriega.
-Tony, grita el policía a un compañero, aquí hay otro ilegal con el mismo cuento de siempre. Que ha perdido el pasaporte.
Tony, un ser feo y grasiento ríe a carcajadas ¡Estos putos ilegales me tienen hasta los cojones!
Jacinto dice y repite. Soy español. No soy ilegal. Estoy en California de vacaciones.
Jacinto estuvo cinco días lloriqueando en el Precinto del Distrito hasta que alguien se interesó por él, contactando con el consulado español que explicó a los policías la situación de este turista; por fin pudo salir de aquel marasmo
Jacinto, meses después, está con su novia y amigos en una cervecería de la Plaza Mayor de Valladolid contando su aventura. Jodidos americanos, analfabetos de cabezas cuadradas. No es que sean brutos per se, son más bien ignorantes infantilóides. ¡Que les den morcilla de Burgos!
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