Pero ¿qué es el pundonor?
Pero ¿qué es el pundonor?
Los españoles de antaño solían tener pundonor, vergüenza propia. Desde las capas más altas de la sociedad hasta la clase trabajadora, cada estamento en su estilo, naturalmente.
El pundonor es un sentimiento que impulsa a una persona a mantener su buena fama y a superarse a sí misma; es el equivalente a la autoestima y a la vergüenza, de la que tanto se carece hoy día en España.
Copio algo que leí:
" En el siglo XIX el pundonor era un valor fundamental para los caballeros y cualquier ofensa a su honor podría llevar a un duelo como aquel que hubo entre el duque de Montpensier y el duque de Sevilla en la Dehesa de Carabanchel el 12 de marzo del año 1870, a raíz de un libelo escrito por Enrique de Borbón supuestamente insultando al duque de Sevilla"
Que se bata en duelo cualquier politicastro ofendido que pulula por nuestra Patria sería de risa. No porque prohibieron los duelos hace años sino porque estos canallas les importa un rábano la fama, el apellido, la familia y el prestigio social.
Recomendamos leer en Google el trabajo de doña María V. Martínez titulado "A vueltas con la honra y el honor"
Lo que el ciudadano llano desconoce es que el pundonor está estrechamente relacionado, en algunos casos, con la autoestima.
Cualquier persona que no se quiera así misma sufre un trastorno mental. Sin llegar a ser considerado como un tarado mental la persona que no se valora así misma fallará en todo lo que haga o se proponga hacer.
La falta de pundonor, repetimos, está relacionada con la autoestima ya que cuando se pierde la vergüenza o el pundonor, se entra en una espiral de, al menos conceptualmente hablando, de baja autoestima: Me porto anormalmente y soy un delincuente que aprovecho mi cargo político para enriquecerme. A este espécimen le importa un bledo si se descubre el caso y la prensa lo airea; le importa un ardite que él, y por extensión, su familia sea denostado por tirios y troyanos, simpre que el dinero robado esté a buen recaudo.
Veamos las consecuencias de una baja autoestima o una pérdida absoluta del honor: produce inseguridad, miedo a todo lo que hace y proyecta, es pesimista y le cuesta relacionarse con alguien por miedo a no epatar o al pasarse de listillo.
España se ha convertido como cualquier de esos paisillos mesoamericanos de corrupción tolerada.
Cuando se creía en los dioses, el dios dinero estaba siempre en segundo plano. Ahora no, el dios romano Plutus, ese dios de las riquezas y del dinero es el que manda. Lo peor de todo es que hay muchos perros a las órdenes de este puto Plutus.
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