¿Qué es un turista?
¿Qué es un turista?
Ser un turista es diferente a hacer de turista. Un turista puede ser un viajero que gusta visitar lugares diferentes, empapaparse de su historia y comparar su vida rutinaria con la que experimenta en sus visitas a otras regiones u otros países.
Hacer de turista es aquella persona que viaja porque sí, porque es moda, porque todo el mundo de su entorno viaja, porque alguien le comentó algo de algún lugar y él va para comprobarlo.
El turista pobre suele viajar en condiciones precarias, en vuelos low cost, alojándose en lugares infectos, a veces compartidos, en un gran dormitorio con otros turistas pobres y viendo sin ver, y contemplando sin discinir si aquello es un monumento de la época romana o visigoda.
Entre ambos tipos-base de turistas hay un sin fín de otros "turistas". El que viaja a lugares muy lejanos para poder presumir entre sus amistades que estuvieron en no sé que país del Sudeste Asiático o de Oceanía.
El turista fantasma es el que viaja sólo con el deseo, aquel que por no tener caudales, como dice la canción, pasa sus vacaciones en el pueblo de sus padres o abuelos aunque después suele comentar entre sus compañeros de trabajo que pasó sus vacaciones en los Pirineos o en Fuengirola.
Escuché en la radio, la SER, que el 40% de los españoles pedían préstamos personales bancarios para poder ir de vacaciones. ¿Es una necesidad? No, en absoluto. Es una moda de los mesócratas del quiero y no puedo.
¿Y esa caterva de gente que no trabaja, ni dieron un palo al agua en toda su inútil vida y los muy caraduras pretenden ir también de vacaciones como cualquir obrero de la Seat o de la Caixa?
Verano es la época más fea para hacer turismo. Calor, agobios en los aeropuertos y estaciones de trenes y soportando altos precios, mala calidad de servicios y de alimentación y siempre con la espada de Damocles suspendidad sobre las cabezas: miedo a una huega general o parcial de los transportes públicos, miedo a una subida incontrolable de carburantes, pavor a un ola de calor y otras desgracias.
Las estafas a los turistas son una constantes en estos dos meses cumbres: julio y agosto. Hay agencias de viajes que mandan a ignorantes turistas a lugares desabridos; los bares y restaurantes de medio pelo se nutren del bajo presupuesto de los turistas para cobrarles el doble del menú.
El entusiasmo del turista estival borra esta secuencia de engaños y estafas autoconformándose con el dicho de "Un día es un día".
Un matrimonio senior de americanos se le ocurrió visitar Grecia en el mes de agosto. Aparte del tremendo calor que pasaron sin necesidad soportaron los altos precios en todo lo que compraban. Denunciaron en las redes que dos cucuruchos de helado le costó 15 euros cada uno.
Un inglés que entró en una pizzería de la Costa de Sol malagueña pidió ua pizza y le ofrecieron una similar de las que venden en los supermercados, pero al precio de una recien hecha, "artesanal"
Dos paisanos de mi pueblo fueron, el verano pasado, a la costa malagueña un fin de semana y en un chiringuito de la playa, en Marbella le pidieron 20 euros por dos jarras de cerveza y un platillo de aceitunas y patatas chips.
Después está el timo los museos. Debe ser un negocio pues hay museos para todo. En casi toda Europa entrar en un museo cuesta entre 12 a 18 euros. Algunos museos son significantes pero otros son unos timos siderales.
Los timos mas asquerosos se dan en los restaurantes. Si son buenos piden unos precios exorbitantes por cualquier imbecilidad culinaria: es que tenemos dos estrellas. Y si los restaurantes son malos casi seguro que las sobras usables de algunos comensales se reciclan y se vuelven a poner a otro comensal. Un camarerao denunció tal práctica habitual, en las redes, y casi lo crucifican.
Los chiringuitos de la playa son los más dados a "clavar" al ingenuo turista que se apoya en la barra y pide y pide. A la hora de pagar se tiene que hipotecar.
Practicar un turismo responsable es difícil porque, lo principal, es que nunca debe coincidir con estos meses de verano. Los parásitos turisteros, los que roban descaradamente a los turistas, están todos con la escopeta preparada esperando al incauto.
Por culpa del turismo, que es la fuente de ingreso principal de España, la gente corriente y moliente no puede alquilar una vivienda ya que los propietarios prefieren convertirla en vivienda turística. Por culpa del turismo la gente sencilla que vive en lugares turisticos han de paga el doble en el mercado a causa de esa invasión temporal de esa subespecie de homínidos llamados turistas.
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