Un libro recomendado: Germinal

 Un libro recomendado

Germinal

Autor: Emile Zola


Cada verano los medios de comunicación y las redes sociales recomiendan títulos. Ver en Google "Libros para leer este verano"

No entramos en detalles acerca de dichos libros recomendados o si son buenos o malos; todo depende del gusto de cada lector.

De vez en cuando cualquier lector habitual debe "depurarse" leyendo novelas sólidas que nos expliquen, literariamente, como fue y es nuestro mundo.

Emile Zola es para este Blogger el mejor representante del naturalismo, de la vida real, sin retórica ni fantasías trasnochadas.


"Etienne perdió su trabajo por enfrentarse a su patrón. Salió del pueblo para buscarse la vida en otro lugar. Encontró trabajo en una mina de carbón. Algo es algo, se decía pensando en su existencia de vagabundo que desde hacía ocho días buscaba trabajo. Tenía hambre, frío!"


"Primer día de trabajo de picador en la mina. El montacarga descendía con aquel cargamento de carne humana: los mineros y las mineras, porque también había mujeres picando y acarreando carbón, expresaban tristeza en sus rostros.

 No era fácil el trabajo. La vena de hulla era estrecha para atacarla, Etienne tenía que permanecer tumbado de costado, con el cuello torcido, los brazos alzados y blandiendo al sesgo el pico de mango corto"


"Transcurrieron otros quince días. Llegaron los primeros días de enero, con nieblas frías que entumecía la inmensa llanura donde se reunía los obreros para la asamblea. La miseria había seguido empeorando, los poblados obreros se organizaban bajo la creciente hambruna. La huelga seguía y corría el rumor de que la Compñía tal vez consintiera en hacer una concesión a las demandas de los obreros"


"Etienne era el orador y portavoz de  estos famélicos esclavos, el agitador según la empresa.  Etienne preguntaba: ¿Queréis que siga la huelga?  ¿Qué esperáis hacer para triunfar sobre la Compañía?

La masa gritaba: ¡Pan! ¡Queremos pan! -frente a la casa del administrador de la mina. 

¡Imbéciles!- repetía para sí el señor Hennebean.

-¿Soy yo feliz acaso?- se preguntaba el director de la mina contemplando a la masa vociferante bajo su balcón.

Al Sr. Hennebean le invadía una cólera contra aquellas gentes que él no compremdía. De buena gana les habría regalado su enorme sueldo a cambio de tener, como ellos, la piel dura y una coyunda fácil y satisfactoria.

-¡Ojalá pudiera sentarlos a su mesa, atiborrarlos con su faisán mientras él se iba a fornicar detrás de los setos con algunas de sus mujeres. Habría dado todo, su educación, su bienestar, su lujo y su poder de director de la mina a cambio de ser, durante un día, el último de los miserables que le obedecían. Él si comía todos los dias pero no por eso no sufría. Su matrimonio destrozado y su vida entera lastimada. Tener pan o dinero no suponía que las cosas fueran bien"


"La huelga fue un fracaso. Todos los obreros, menos los despedidos, bajaron a la mina. Etienne se pregutaba ¿Tenía, pues, Darwin razón, el mundo solo sería más que una batalla en la que los más fuertes devoraban a los débiles para la belleza y continuidad de la especie?"


 





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