Septiembre, September, Septembre.
Septiembre
(Recordando aquella magistral pelicula de Woody Allen del año 1987: September).
Esta obra de arte cinematográfica bien puede representar la ruptura de una época de ilusiones, verano, con otra de realidades próximas, otoño.
El Septiembre de W.A. nos presenta a unos personajes en una casa de campo que Lane tenía en Vermont, Nueva Inglaterra, donde la acción transcurre durante los dos últimos días de agosto antes de volver todos los residentes a sus obligaciones.
Lane es una viuda que vive sola, es insegura, llena de frustaciones, de traumas y obsesiones. Cuenta a los amigos, allí reunidos, que su proyecto inmediato para septiembre es vender la casa de campo para poder pagar la entrada de un apartamento en New York y dedicarse a su pasión, la fotografía. La amiga íntima de Lane está casada, es madre de dos hijos y volverá a la rutina del hogar.
El verano se acaba, agosto se extingue pero en la casa de Lane se respira una ambiente de paz y de silencio que invita a la relajación. A pesar de todo, en este bucólico escenario se desarrolla un drama intimista, triste y melancólico.
Podemos decir que este film es uno de los mejores de Woody Allen, con diálogos inteligentes, con una fotografía exquisita. Hay una escena que nos impactó: una tormenta de verano cae sobre la casa de campo donde los amigos toman unas copas y escuchan música de jazz. Tras un fuerte relámpago se va la luz. La pantalla se pone negra y alguien enciende ua vela y con esta débil luz aparece una imagen poética bañada por un cromatismo anaranjado y alguien, frente al piano desgrana unas notas. Pura poesía auditiva y visual. Esta película está llena de equilibrio dentro de una madurez y de un realismo clásico que llega a la perfección.
La ruptura ocio-obligación que representa Septiembre se simboliza con esas reacciones sucesivas de los personajes, todos ellos y ellas excelentes actores, que revela las frustaciones de los mismos personajes, su mediocridad disimulada y sus eternas limitaciones. La banda sonora de la película es sublime, inigualable y la luz y el color, repetimos, es puro arte.
Woody Allen, admirador del cine de Bergman, plasma en este film la infelicidad que en el fondo subyace en toda persona. Aunque el director neoyorquino reflejó sus gustos con momentos cultos y refnado y con un diálogo creíble y sensato.
Para este Blogger September es incluso mejor que otras de sus peliculas, tales como Annie Hall, Delitos y faltas o Hanna y sus hermanas.
Qué decir de las interpretaciones de Mia Farrow, Diane West, Elaine Stritch o Sam Watersten. Que aprendan de ellos esos actorzuelos que preteden hacer cine.
Septiembre, un mes de ruptura entre esa permanente fantasía en la que vivimos y esa realidad que nos absorbe.
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