Pobres vergonzantes en España

 Pobres vergonzantes en España


Dice la IA que un pobre vergonzante es una persona que siendo pobre siente vergüenza y trata de ocultar su pobreza.

La mayoría de estos pobres vergonzantes españoles del siglo 21 prefieren pasar sus miserias a escondida antes que pedir ayuda a sus familiares, amigos o instituciones benéficas.

Los escritores españoles del realismo y del naturalismo han escritos muchas páginas sobre estos pobres llenos de dignidad pero vacíos de dinero.

El Capitalismo actual, que manda en todo el mundo, es cruel en demasía y también es el culpable de esa polarización extrema de nuestra sociedad: ricos muy ricos y pobres paupérrimos. Es inhumano pero es lo que hay. Encarece la vida de la clase trabajadora a tal extremo que es casi imposible hallar una vivienda para formar un hogar o comprar alimentos sanos, y  también hace imposible vivir con cierta dignidad por culpa de esos asquerosos especuladores  y propietarios de viviendas y locales comerciales que alquilan a altísimos precios. También son unos miserables todos aquellos que ajustan y controlan los precios de los alimentos a través de los distribuidores y de las cadenas de supermercados.

Dentro de estos pobres vergonzantes se encuentran esos profesionales, de edad madura, que perdieron sus empleos y vivienda y no tuvieron más remedio que refugiarse en pueblos pobres y perdidos para "hacerse cargo" de un rebaño de ovejas o de vacas o de una raquítica finca agrícola del padre o del abuelo  para poder sobrevivir en el medio rural.  Cuando le preguntan  el por qué de ese cambio suelen contestar: es que ya estaba harto de vivir en la capital. Una mentira vergonzante, cuando en realidad  este ex-licenciado universitario, con un puesto de responsabilidad en su  perdida vida activa, y ahora reconvertido en pastor de vacas y ovejas,  preferiría mucho más vivir, si pudiera, en una zona elegante de la gran ciudad, en un bello apartamento y ganando un salario de más de seis mil euros al mes. 

El caso de Antonio fue sonado en el pueblo. Era un jubilado que vivía con la pensión mínima de subsistencia y que antes fue propietario de una empresa que arruinó por su falta de interés y por sus gastos  personales ostentosos. Ahora es un anciano que vive solo porque está viudo en una casita que pudo comprar en un poblachón manchego, feo y plano donde él pretende hacerse pasar como un hacendado retirado vistiendo acicaladamente y con un porte de marqués de opereta. Es un pobre vergonzante singular que pasea su miseria con teatralidad por las calles de Villafrío. 

¿Se puede considerar también pobres vergonzantes a esos hijos/hijas adultos, casados o solteros, que viven a costa de sus padres? Sí que los son, pues en el momento que sus padres no les puedan o se cansen de pasarles algún medio de subsistencia pasarán a engrosar  el club de los pobres reales, no vergonzantes, porque  ya no podrán disimular su pobreza.

No exageramos con lo expuesto. Se supone que el salario medio mensual para vivir relativamente bien en una ciudad en España, por individuo y viviendo en casa de su propiedad y sin tener que pagar hipoteca ni otras deudas es de unos 2.700 euros netos por persona y de unos 5.000 euros para una familia con un solo hijo. 

En España la pobreza afecta a unos 13 millones de ciudadanos. Una pobreza que se ceba más con mujeres solteras o separadas con hijos a su cargo. El que llamamos gran capital y todos sus lacayos  son los auténticos culpables de esta pobreza  sin olvidar a una parte de la población llamada clase asalariada que aborrece  trabajar y buscarse la vida en lo que sea.

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