Un comunista peculiar: Jorge Semprún (alias Federico Sámchez)

Un comunista peculiar: Jorge Semprún  (alias Federico Sánchez).


Federico Sánchez vivió y trabajó en la clandestinidad, dentro de la España franquista, para el Partido Comunista entre 1953 y 1962. Nunca fue detenido por la  poderosa y cruel policía fascista, la  Brigada Político Social, la BIS,  ni denunciado por los millones de confidentes y chivatos del aparato y de aquella policía dirigida por el tristemente famoso comisario Roberto Conesa, cerebro de la BIS que sólo una vez pudo atrapar a Federico Sánchez debido a una indiscreción del escritor Sánchez Dragó.


Muchos años después, cuando el espía y agente comunista Jorge Semprún ganó el Premio Formentor del año 1964 por su novela "El largo viaje" y apareció en la prensa su fotografía, los camaradas españoles, y también la BIS, descubrieron con sorpresa que el escritor Jorge Semprún era el camarada Federico Sánchez.


El mes pasado, en este Blog, se comentó la trayectoria de un fascista japonés. Tanto Yukio M. como Jorge S. fueron unos idealistas políticos al 100%  Nunca actuaron por dinero ni por el poder sino por unas ideologías en las que ambos creyeron ciegamente.

Semprún abandonó el Partido Comunista de España en el año 1962 para dedicarse a sus múltiples profesiones: escritor, guionista cinematográfico, intelectual y político hasta que el gobierno socialista del PSOE le invitó para hacerse cargo del Ministerio de Cultura entre 1988 y 1991 a pesar de que Semprún nunca estuvo afiliado al Partido Socialista.

Semprún explicó en el año 1977,  en su interesante autobiografía exculpatoria de su militancia comunista, como funcionaba  entonces (¿y ahora?) el comunismo.

"En la esfera política, la burguesía dominante estará siempre dispuesta a hacer toda suerte de concesiones y reformas, según la correlación de fuerzas. Lo único que no puede permitirse es abandonar el control de la apropiación de la plusvalía, o sea, el control del trabajo vivo, asalariado, que pone en marcha y valoriza la enorme masa de trabajo muerto, acumulado, que constituye propiamente el capital social.


En una entrevista periodística que hicieron al entonces Ministro de Cultura de España le preguntaron por qué nunca le apresó la "eficiente" policía franquista en sus nueve años de clandestinidad  viajando por todo el país, contestó: porque no me fiaba de nadie. Una desconfianza que aprendí desde que era un preso en el campo de concentración nazi de Buchenwald a mis 20 años de edad."

 Recordamos que Jorge Semprún no era ningún desarrapado. Nació y se educó en el seno de una familia adinerada de Madrid, dentro de la clase alta republicana.



 

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