El decorador (A Short Story)
El decorador (A Short Story)
La dirección de la empresa en la que trabajaba Julio Alberto llamó a su empleado. Julio estaba nervioso aunque él sabía que no era para nada malo ya que había cerrado un contrato con un cliente para decorar el gran complejo residencial del Forges.
-Pero ¿tú crees que este empleado modélico, Julio Alberto, será un buen correo? - preguntó el jefazo a su subdirector.
-Es el más indicado. Soltero, ambicioso y servicial. No fallará. Te lo aseguro.
Julio Alberto pasó al despacho de sus superiores con cierta timidez. Iba precedido por una secretaria.
-Buenos dias, señores, saludó Julio A. con servilismo.
-Siéntate, Julio. Te llamamos para algo muy bueno. Relájate. En primer lugar te felicitamos por el gran contrato para nuestra empresa para decorar El Forges y después para proponerte a un ascenso y ofrecerte un gran contrato con el que que ganaría mucho dinero.
Se puede ir, ya le avisaremos. No olvides recoger un sobre con una gratificación que te entregará mi secretaria.
-¿Tú crees que este empleado será nuestro hombre de confiaza?
-Por supuesto que si. Está acostumbrado a obedecer a sus superiores desde que entró a trabajar aquí de aprendiz. Es reservado y bastante astuto.
Luis Alberto aparte de ser un decorador aceptable era un buen dibujante que sin saber cómo fue invitado a exponer sus dibujos a la acuarela en la prestigiosa galería Arganzuela. Tuvo un éxito memorable, vendió todo lo expuesto, además le encargararon pinturas y dibujos supuestos coleccionistas. En realidad todo fue un montaje por los directivos de su empresa para captarle.
Días después fue llamado otra vez por la dirección. Se sentía exultante, importante.
-Siéntate Julio, le dijo el director general. Esta dirección está muy agradecida con tu trabajo y te enviará a Panamá a decorar dos hoteles. Al mismo tiempo llevará una documentación muy delicada, digamos secreta, a un cliente. De vuelta a España traerás unos papeles muy valiosos. La aduana de aquel país no te registrará al salir del país y aquí, en Barajas, ya seremos nosotros los responsables de la seguridad.
Un año después el director y el subdirector tomaban un refreco e el Club Hípico de la Moralexa.
-Este correo es muy bueno. Es tranquilo y servicial y nosotros, con la tapadera de sus exposiciones y proyectos decorativos traemos y llevamos todos los encargos que nos hacen de Europa a America.
-Y lo mejor de todo es que él sabe que lo utilizamos y si lo atrapan por cualquier fallo de nuestra organización él será como un convidado de piedra. No hablará ni aunque lo desuellen vivo.
"Magnífica exposición de acuarelas del afamado artista español Julio Alberto en la Galeria de Arte Donna de la ciudad de San Salvador"
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