El hijo bobo de los Wilkinson
El hijo bobo de los Wilkinson (Estafas en el mundo del Arte).
-¿Dónde está el niño? -preguntó la madre al esposo
-Creo que está en el cobertizo con sus muñecos -contestó el esposo apartando la pipa de la boca y mirando con desprecio hacia el jardín trasero de la casa, añadiendo, no comprendo a nuestro hijo que a sus cuarenta y tres años de edad no tiene oficio conocido; ni tiene amigos ni novia y aún vive con nosotros como un retrasado mental elaborando figuritas de terracota que malvende en las tiendas de souvenir de York.
-Deja en paz al chico. Nosotros estamos muy viejos y él nos acompaña y nos llevas al médico cada vez que lo necesitamos. Y para que lo sepas, yo le guardo sus ganancias de la venta de sus soldaditos como tu llamas y que son normandos, y te aseguro que hay más de cinco mil libras en la caja.
Peter Wilkison, llevaba varios meses estudiando el proyecto. Sacó las jarritas del horno eléctrico de alfarero que tenía en su estudio o cobertizo en una esquina del jardín trasero de su casa de Leeds. Una vez enfriadas las jarritas que imitaban a la perfeccion la cerámica del neolitico de las Orcadas la envejeció según una técnica que él aprendió en su magnífica colección de libros de arte. Se estaba especializando en réplicas de cerámicas del neolítico que él fabricaba con barro auténtico de Escocia, donde el Neolitico Final de las Orcadas floreció.
Peter abrió la carta. Era la contestación del British Museum para recibirle y mostrar su casual hallazgo en el desván de la casa de su abuelo.
El curator del Museo, especialista en Prehistoria examinó con detenimiento las dos preciosas jarritas pometiéndole que había que analizarlas y que le avisaría lo antes posible.
-Mamá guarda este dinero en la caja. Vendí todas mis figuritas para los turistas de York. Mintió Peter a la madre. Son quince mil libras.
Peter Wilkinson, el hijo aparentemente bobo de la familia se especializó en falsificaciones que vendía en el British, en el Metropolitan y en Louvre.
La familias Wilkison prosperó con las ganancias del bobo, un excelente artista imitador, un falsificador, y que además, con el tiempo, asesoró a galerías y a subastas.
Se estima que entre el 30 y 50% de todo el arte expuestos en las grandes galerias y museos de arte de todo el mundo son falsificaciones o réplicas. En la pintura es donde más abunda dichas falsificacioes.
Reseñamos algunos de los mejores fasificadores de Arte:
Han van Meegeren, especializado en obras de Vermeer
Elmyr de Hory, con obras falsificadas de Matisse, Derain y Picasso.
Robert Driessen. copiador de Giacometti.
John Myatt y John Dreuse, copias de Van Gogh y Monet.
Oswald Aulester, el español que timó a los famosos vendiéndoles supuestos originales de los impresionistas. (Ver el film "El falsificador").
El llamado "Maestro Español" genial falsificador de bustos de bronce de Augusto y Alejandro Magno, algunos de ellos expuestos en importantes museos.
Las falsificaciones en el Mundo del Arte mueven al año millones de euros.
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