Hijos fallidos

Hijos fallidos

No siempre "salen" los hijos y las hijas como planificaron sus padres. 

No es muy difícil preveer si un hijo será un joven, después un hombre brillante, si desde que está en la escuela realizando la educación básica ya manifiesta una torpeza y una falta de interés por aprender  según se comprueba viendo el cuaderno de calificación escolar. En el instituto y haciendo el bachillerato es  donde ya no hay vuelta de hoja: absentismos, conflictos con los compañeros y profesores y con esa compañia con los golfetes de clase más una  afición a enfangarse con vicios menores y mayores como el de imitar a los monos bonobos que centran sus vidas en el sexo. 

Unos padres tienen que ser muy paletos e ignaros para no darse cuenta, ¿o en realidad les dan miedo reonocer, lo trasto que es su hijo o hija adolescente?. Pero ¿qué hacer? pues soportar a estos elementos que no estudian, ni menos aún aborrecen trabajar en nada y sus sueños es hacer el vago, un inmaduro que vivirá siempre a costa de sus padres o de alguna mujer lela que trabaje para él.

Me contaron que unos mesócratas con un hijo único que residen en una capital de provincia, éste, el jovenzuelo, dijo que había elegido una universidad de Madrid porque quería estudiar derecho para hacer la carrera de diplomático.

En los jardines del chalé de las papás montaron una fiesta de despedida por todo lo alto antes de comenzar el curso. Papá imbécil dijo a mamá imbécil: Asegúrate que el chico esté bien en Madrid, que nunca le falta los dos mil euros mensuales en su tarjeta de crédito y que se lleve el coche pequeño para que comience sus estudios a lo grande; que vamos a tener un embajador en casa.

El joven adolescente, residiendo en un colegio mayor que parecía un hotel de lujo cuando se vio sin ataduras familiares se hizo amigo de un prenda, un canalla, hijo de Marcos, el rey de la basura. Un neo-millonario que tenía concesiones de recogidas de basura por casi toda España.

Dos jóvenes a cual más sinvergüenza que se dedicaron a socializar con las mujeres "malas", putas y pendones de cabarets hasta que a los pocos meses el futuro embajador, el hijo cretino de los mesócratas provincianos, se infectó con una sífilis de miedo. Este copulador calló por miedo para que no se enterara sus padres hasta que se agravó tanto su enfermedad que tuvieron que ingresarlo en un hospital.

 Con 21 años de edad, ya recuperado parcialmente de su enfermedad venérea comenzó una nueva vida en su ciudad natal trabajando, cuando quería, en la oficina de uno de los talleres de su padre. Parecía un viejo prematuro, calvo,  fofo y semicretino. Su ardor sexual no se apagó pese a sus miserias pasadas y por consejo del médico lo casaron con la hija de la estanquera, que era miedo retrasada mental, pero que satisfacía en la cama al chico y ya dejó de buscar a "mujeres malas".  

¿Embajador el hijo torpón e idiota de la familia de los Requixos? Embajador de los cajones, por no decir lo otro.


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