Vanitas vanitatum et omnia vanitas

Vanitas vanitatum et omnia vanitas 

(Un Cuento 1) 


-Despierta, tú- gritó una voz atronadora al Gran Jefe

El Jefe, antes de abrir los ojos ejecutó sus tres toques perceptivos de cada mañana antes de saltar de la cama. Se acarició suavemente el lóbulo de su oreja derecha, palpó sus partes nobles y se arrascó la axila izquierda con su mano derecha. 

-¿Qué sucede? - Preguntó extrañado el Gran Jefe y alzando la voz le espetó al desconocido: Tú no sabes quién soy, el hombre mas poderoso del mundo y quizá de la galaxia.

-Tu eres un memo. Tú, que te las das de omnisciente no sabes aún quien soy.

El Gran Jefe miró a los pies de su cama y contempló a un sujeto extrañamente vestido y con la cara parcialmente oculta por una capucha.

-Voy a llamar a seguridad y mis muchachos te harán las preguntas a tí, pero a bofetadas. Fuera de mi dormitorio y...¿cómo has entrado aquí?

-No seas mentecato Gran Jefe, no puedes llamar a nadie porque yo lo ordeno. Yo soy Caronte y vengo a llevarte conmigo, a tu último viaje.

El Gran Jefe hizo un tremendo esfuerzo para poder pulsar el botón del pánico para que acudiera sus esbirros a detener a aquel fantoche.

-No insista Gran Jefe, tus músculos están paralizados y ta vas a venir conmigo enfundado en ese pijama de patitos tan ridículo que llevas. 

-Yo no voy a ninguna parte. Mi misión divina y humana es arreglar este puñetero mundo de locos. Tengo que hacer felices a todas las naciones, por mis cojones, quieran ellos o no.

-Gran Jefe no digas pamplinas. La felicidad no se impone a la fuerza sino con amor. ¿Tú sabes lo que es amar a la raza humana, a tus semejentes?

-Señor Caronte, deje al menos que me despida de mi familia.

-No te preocupes, tu cuerpo se queda aquí y ellos te montaran un show y un funeral por todo lo alto, como a tí te gusta, en plan pijoespectacular.


-Hola Caronte, dijo el guardían del Averno. ¿A quien me traes hoy? A ver la ficha. ¡Uy, mal muy mal! Ya está el Cancerbero salivando nada más ver a ese gran hombre?

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