El placer de ser engañados

El placer de ser engañados


Por comodidad, por ignorancia o por cobardía hay gente (la mayoría) que confía en otros sus miedos, sus inquietudes y sus esperanzas. 

Esto lo sabe muy bien los médicos, los abogados, los políticos, los banqueros, los curas y  toda esa caterva de pillos que se aprovechan de la debilidad mental del paciente, del cliente, del seguidor, del seglar para dominarlos de tal forma,  que si tienen medios económicos, les roban hasta el último centavo de su cuenta corriente. Aclaramos que no todos esos profesionales que mencionamos son unos canallas. Suponemos y deseamos que la mayoría de estos son personas honradas y cabales. 

Aparecen en la lista de tontos estafados: los que compran por Internet un coche, una casa o incluso un par de zapatos hecho a mano y resulta que ni hay casa, ni coche y los zapatos son de plástico fabricados en Indonesia.

Los otros  estafados son los que acuden a un concierto de música popular en un estadio, con miles de asistentes de pie y a la interperie para escuchar a su ídolo, un o una cantante famosa, que "siempre" canta en play-back, una voz grabada previamente en un estudio. No importa si el tonto espectador ha pagado un dineral para ver a este caradura haciendo como el que canta.


La medicina privada, la de pago, es propensa a estafar a esos hipocondríacos que se ponen en mano de una clínica o un doctor para que le haga un chequeo y el especialista le saca mil y una falla en su cuerpo. Y si son dentistas son capaces de implantar una dentadura de platino si el paciente bobo es capaz de pagar.

Por otra parte los pleitos de herencias, de cuantía, de demandas si son los clientes unos pringadillos con dinero dejan parte de su caudal en manos de estos impresentables leguleyos que como aves de rapiña se ceban con los pleiteantes, ganando casi siempre dicho pleito la parte que más dinero ha dejado a su letrado.

Cuando hay elecciones todos votamos a un político determinado pero nos asombramos cuando el que gana y  ejerce el cargo lo traspasa a otra persona que suele ser un cantamañanas, un o una zampabollos del mismo partido pero de escasas luces. 

No sé ahora, pero hasta no hace mucho algunos curas se aprovechaban de su secreto de confesión para obtener pingües beneficios personales. Como aquel cura rural que consoló espiritualmente a una rica señora octogenaria y obtuvo a cambio unas ganancias en fincas y dinero en vida, antes que la feligresa falleciera para evitar que sus sobrinos reclamaran parte de la herencia.

¿Y ese absurdo engaño del cambio climático? Sí, claro que existe un cambio global de la temperatura pero nunca debido al ser humano sino como un proceso natural de nuestro planeta. Períodos fríos y períodos cálidos siempre existieron. Ese sentido de culpabilidad que intentan inculcar a los seres humanos es entre otras cosas para que compremos coches eléctricos y otras bagatelas similares, un mayúsculo engaño.

¿Y ahora qué? ¿Nos siguen engañando? Ellos, los poderosos de turno pretenden engañarnos con sus guerras, sus falacias y sus falta de honestidad... y caemos en el engaño. 

Reconocemos que dejarnos engañar es más cómodo que poder criticar al mamón o mamones de turno.


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