Malas madres
Malas madres.
En un pasado Blog vimos el caso de los hijos fallidos. Esas y esos hijos que a su treintena de años de edad o más no son nadie ni tienen ningún oficio ni habilidad para ganarse la vida.
Un ejemplo apropiado para mostrar como funciona una familia y sus descendientes lo podemos encontrar en la excelente película italiana del año 1987 "La Famiglia" del director Ettore Scola.
Durante el transcurso de toda una generación, en el seno de una familia pequeño-burguesa italiana, se muestra como, a pesar de proceder todos de una misma raíz familiar, brotan hijos, tíos y familiares muy diferentes entre sí.
En el medio rural todavía es frecuente culpar a un antecesor familiar de la idiotez, la vagancia o la mala uva de un joven cuando se detecta un mal. Se hace normal la excusa: ha salido como a su tío Javier, que era más vago que un guripa. O, nuestra hija Luisa, salió una pendón igual que su abuela cuando era joven, que la llamaban la Cachonda. De esta manera las familias justifican éstos o aquellos desafueros de unos hijos que "salieron" hueros, inservibles e incordiosos, según los cánones de los hijos bien educados.
Hasta hace bien poco, en las familias burguesas españolas, el padre no solía preocuparse para nada de la educación, ni de los estudios de sus hijos. Ellos, los padres machos-alfa estaban convencidos que con pagar las facturas y poder costear un vivir pasable a toda la familia esa era su única obligación.
Era la madre, si estaba medianamente educada, la que supervisaba el comportamiento y las notas de sus hijos en el colegio, en el instituto o incluso en la universidad. Peor era cuando la madre era una inculta ya que por sistema tapaba los fallos de estos hijos al padre. Con el tiempo solían salir unos hijos e hijas filodelincuentes, unos amorfos morales y unos inanes.
Por lo general estas madres, malas madres, eran las culpables de la educacion final de los hijos. Solía incluso justificar los pequeños hurtos del hijo o de la hija que hacía en el hogar. Callaba, siempre callaba y para colmo le hacía saber al hijo que ella, su madre, estaría siempre de su parte, para lo bueno y para lo malo.
Cuando la hija o el hijo se hacía adulto y como careció de una sana dirección paternal o maternal s+ durante su pubertad con un padre siempre trabajando y una mala madre siempre fantaseando y esperando a que su vástago con el tiempo cambiría y asentaría a cabeza.
Tres casos de malas madres:
1) Aquella mujer, ama de casa, casada con un profesional y que deseaba que su esposo la invitara a todos sus viajes y a sus reuniones y congresos. Cuando nació el primer hijo tuvo que frenar su vida social. Debió esperar a que el niño tuviera la edad suficiente para enviarlo a un campamento de verano para aprovechar ella y su esposo ir de vacaciones sin el engorro del cuidado de un niño. El hijo de seis años acampó en un campo privado infantil de verano "Los Cipreses" que fue denunciado, años desués, porque la mayoría de sus monitores eran unos pervertidos sexuales.
El hijo de esta mujer salió gay porque, se supone, fue pervertido por esa ralea de pedófilos que regentaban el campamento infantil.
2) Aquella hija que faltaba al instituto cada vez que le apetecía. En casa recibieron notificaciones del centro denunciando las ausencias habituales de Marta. La madre nunca comentó al esposo del comportamiento inestable de la chica. Con el tiempo esta hija se quedó en casa vegetando, no estudió ni quiso trabajar. Se pasaba todo el dia frente al ordenador perdiendo el tiempo con sus amigos y amores virtuales. Un día dijo a sus padres, en la sobremesa que se iba a una ciudad a trabajar, que a sus 24 años de edad ya era hora de independizarse. Meses después volvió a casa preñada y lloriqueando por la mala suerte que tuvo con su areja y con su trabajo. Vivió un tiempo en casa hasta dar a luz y cuando el hijo tuvo un añito la hija díscola dijo que se iba otra vez a trabajar fuera del pueblo. Al cabo de un tiempo Marta volvió esta vez con otro hijo, de seis meses, y llorosa comentó a la madre (el padre la ignoró y dejó de hablarle) la misma cantinela: que no ha sido por su culpa, que la dejó su pareja cuando ella perdió el empleo. La madre, que parece ser era un poco retrasada mental se hizo cargo de la crianza de los dos hijos espurios y la hija mal criada y sobreprotegida, ya cuarentona vive todavía en casa de sus padres pensando en realizar otra"salida" del hogar.
3) Mi hijo Julio se parece una barbaridad a mi hermano Antonio, el que se mató en la moto. Decía la mamá a sus amigas cuando Julio tenia 8 años de edad y ya mostraba indicios de ser un botarate mimado y mal criado. Todo lo que pedía su madre se lo daba. El padre ni se enteraba.
Estudia niño, le decía la madre cuando el chico estaba en educacion básica. El niño vivía su ficción jugando y chateando con el móvil.
Estando en el instituto, la madre recomendaba a Julio: estudia niño para hacerte un hombre de provecho el día de mañana.
El hijo miraba de reojo a su madre y sin apartar la vista de la pantalla de su iPhone, sonreía y pensaba... un hombre de provecho. ¡Qué gilipollez!
Julio, ahora ya con 50 años de edad, vive con su madre viuda, a costa de ella, naturalmente, de la paga de viudez. Julio ya no tiene amigos pero aún cree que él es muy listo porque le sacó a la madre los 23 mil euros que tenía ahorrados y se los gastó comprando un coche usado para viajar con una drogadicta por la Costa Brava.
¿Madres culpables? Malas madres, por ignoranicia y por comodidad.
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